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DECLARACION CONSTRUYENDO LA ALIANZA SOCIAL CONTINENTALFRENTE AL LIBRE COMERCIOEn oportunidad de la realización de la III Cumbre Sindical paralela a la Cumbre Ministerial del ALCA, reunida en Belo Horizonte los días 12 y 13 de mayo de 1997, las organizaciones sindicales del continente afiliadas y fraternales de ORIT/COISL y un número de importantes organizaciones sociales presentes, han tenido oportunidad de intercambiar sus respectivas experiencias de trabajo en favor de una dimensión social de la integración.Como parte de este encuentro el sindicalismo ha conocido el texto
presentado por un conjunto de organizaciones de México, Estados Unidos,
Canadá, Chile y El Salvador al Presidente Clinton, en oportunidad de su
reciente gira a México, Centroamérica y el Caribe, el cual quedó abierto a
adhesiones de otras organizaciones. Como ejemplo de la voluntad de llegar a una efectiva complementación
entre las perspectivas y estrategias de acción del movimiento sindical y
de otros movimientos sociales, se aprueba esta declaración, que se basa en
el documento mencionado y en la experiencia sindical recogida en los
diferentes procesos de integración subregional. En este sentido, la
declaración puede verse como complementaria a la de la III Cumbre
Sindical. 1. No puede haber ALCA si va a convertirse en un acuerdo similar a
otros ya existentes como el ALCAN/NAFTA. Necesitamos un acuerdo que
fomente un verdadero desarrollo para los pueblos de todo el continente,
que asuma y trate de aminorar las asimetrías, que permita y fomente la
integración de nuestras economías, pero en base a proyectos de desarrollo
nacionales democráticamente definidos y buscando la complementariedad. Las
bases de la fortaleza continental deben ser economías nacionales fuertes.
No defendemos un acuerdo de liberalización comercial, sino de desarrollo
sustentable. Los tratados sobre comercio no son un fin, sino un medio para combatir
la pobreza y la exclusión social, y para obtener un desarrollo sustentable
y justo. No sostenemos una postura aislacionista, ni proteccionista
tradicional. No somos nostálgicos. Sabemos que nuestras economías no
pueden aislarse de la dinámica mundial, pero pensamos que el libre
comercio no es la solución. El problema del libre comercio no es
simplemente la apertura de fronteras, sino la renuncia a proyectos
nacionales de desarrollo, y una grave amenaza a la democracia. Cualquier proyecto nacional de desarrollo, para que sea viable,
necesita tomar en cuenta las condiciones del comercio y la economía
mundial, pero debe partir de las potencialidades de cada nación, y
elaborar una estrategia para luchar por conquistar un lugar en el mundo.
Nunca se ha demostrado que el mercado logre la óptima distribución de los
recursos y de los frutos del desarrollo. El llamado libre comercio es, de
hecho, una regulación del comercio que aumenta las ventajas del capital
internacional, ya sea especulativo o no, sobre la inversión productiva, y
sobre los derechos y el bienestar de los trabajadores. 2. No puede haber ALCA si no incluye una agenda social que contenga al
menos los siguientes elementos fundamentales : i) Participación amplia y plural de los pueblos en la negociación, a
través de mecanismos verdaderamente democráticos. ii) Respeto y mejoramiento de todos los derechos económicos y sociales
de los trabajadores, de las mujeres, que han sufrido el impacto mayor por
la reestructuración productiva, los campesinos, los indígenas, los
migrantes. 3. La competitividad de nuestros países no debe basarse en la
sobreexplotación de los trabajadores y el dumping social. Deberá impedirse
la actual tendencia a la estandarización hacia abajo de las condiciones de
trabajo y salarios, dirigiéndose a una homologación hacia arriba de las
condiciones laborales en el mediano plazo, y a una recuperación de los
salarios. La base mínima debe ser los convenios de la OIT que garantizan
la libertad sindical, la contratación colectiva, la prohibición del
trabajo infantil y forzoso, y la no discriminación laboral, por razones de
sexo, raza, religión, etc. Además, se reivindica una Carta de los Derechos
Sociales y Económicos de los Ciudadanos de las Américas, acompañada de
mecanismos democráticos y transparentes de cumplimiento. No puede haber ALCA si no se garantiza la protección y mejoramiento del medio ambiente, si no se asegura el respeto a los derechos de los migrantes, y si no se pone especial atención a la soberanía alimentaria, y por ello, a la protección y fomento de campesinos y pequeños agricultores familiares o del sector social, sin subsidiar a las grandes empresas agropecuarias. También deberá protegerse y fomentarse la micro y pequeña empresa
urbana, por su capacidad de generar empleo. 5. No puede haber ALCA si no se protege a la población de la
vulnerabilidad e inestabilidad que provocan los capitales especulativos y
golondrinas. Chile, a pesar de ser el pionero latinoamericano de libre
comercio, tiene protecciones ante las inversiones en cartera: se necesita
autorización, el depósito de un porcentaje en el Banco Central, y un
tiempo mínimo de permanencia. Respecto de las inversiones extranjeras,
deben negociarse requisitos de desempeño, con una regulación que proteja
los derechos laborales. Deberá protegerse también la propiedad
intelectual, que está fundamentalmente en manos de grandes corporaciones,
aunque no al costo del progreso global hacia una dimensión social. En ello
se incluye el factor de la soberanía nacional. El tema de la deuda externa
debe ser, también, retomado, ya que ésta continúa reduciendo la habilidad
de los gobiernos para actuar en areas claves del desarrollo como la
vivienda, la salud, la educación y el medio ambiente. 6. En el aspecto comercial, debe resolverse el problema de las barreras
no arancelarias. Ello no se contrapone con pactar estándares
fitosanitarios y de preservación ecológica. La interacción de nuestras
economías debe compaginarse con la integración nacional de cadenas
productivas, por lo que hay que exigir reglas de origen con un contenido
nacional. Esta cumbre fue un primer impulso en favor del trabajo de
complementación entre el sindicalismo y otras organizaciones sociales, el
cual podrá ser concretado en oportunidad de la II Cumbre de Jefes de
Estado de las Américas, el próximo marzo en Santiago de Chile, con la
realización de la Cumbre de los Pueblos de las Américas, para alcanzar una
alianza social continental. Para ello, en los próximos meses, deberán
establecerse mecanismos de contacto y coordinación, sumarse nuevas
organizaciones a la iniciativa, recopilarse e intercambiarse las mutuas
propuestas, y participar conjuntamente en actividades vinculadas al tema.
Trabajaremos en nuestros países para derrotar cualquier acuerdo que no
coincida con estas demandas. Esta Declaración queda abierta a la adhesión de otras organizaciones
sindicales y sociales en general. Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT)/Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) Alianza para un Comercio Responsable (ART-EUA) Common Frontiers (Canadá) Red Canadiense de Acción Red Chilena de Acción por una Iniciativa de los Pueblos (RECHIP) Associacao Brasileira de ONGs (ABONG) Coalición Pro Justicia en las Maquiladoras (EUA) Consejo Nacional Indígena de México Unión Nacional El Barzón (México) Red Quebequense sobre la Integración Continental Confederación de Sindicatos Nacionales (CSN-Quebec) Asociación Canadiense de Abogados Laborles Belo Horizonte, 15 de mayo de 1997. Return to The
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